La Organización Mundial de la Salud (OMS), dirá que se
trata de un trastorno mental común, al que clasifica como Trastorno Depresivo,
el cual implica un estado de ánimo deprimido, la pérdida del placer o el interés
por actividades durante largos periodos de tiempo. Además señala que la
depresión es diferente de los cambios habituales del estado de ánimo que se
presentan día a día. Los síntomas que puede presentar son: dificultades para
concentrarse, sentimiento de culpa excesiva o de baja autoestima, falta de
esperanza acerca del futuro, pensamientos de muerte o suicidio, alteraciones
del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado
o de falta de energía.
En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales (DSM, por sus siglas en inglés), en su V versión, de la Asociación Americana
de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés), se habla de los Trastornos
Depresivos, que igual remiten a la idea de Trastorno Mental. Se indica que
dichos trastornos son una desregulación disruptiva del estado de ánimo. Es
decir, una presencia de un ánimo triste, vacío o irritable, acompañado de
cambios somáticos y cognitivos que afectan significativamente a la capacidad
funcional del individuo. Donde los síntomas que pueden presentarse son: estadio
de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días; disminución
importante del interés o placer por todas o casi todas las actividades; pérdida
importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso; insomnio o hipersomnia
casi todos los días; agitación o retraso psicomotor; fatiga o perdida de energía;
sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada; disminución de
la capacidad para pensar o concentrase, o para tomar decisiones y; pensamientos
de muerte recurrentes.
Las teorías cognitivas explican que la depresión es la
consecuencia de una percepción errónea de uno mismo, de los otros y de los
sucesos. Es decir, las personas depresivas tienen una tendencia a evaluar
negativamente, que afecta a un amplio rango de procesos cognitivos. Dentro de
estas teorías están los aportes de Aaron Beck, que de acuerdo a sus planteamientos
la depresión es en gran medida el resultado de una interpretación errónea de
los acontecimientos y situaciones que las personas tienen que afrontar. Para
Beck el contenido cognitivo de un sujeto deprimido acerca de si mismo, su mundo
y su futuro es disfuncional y negativo. Por lo cual la persona se ve a sí misma
como indigna, incapaz e indeseable. El mundo como lleno de obstáculos y
problemas insolubles. Y un futuro como totalmente desesperanzador. Por otra
parte, están los aportes de Martin Seligman, quien hipotetizo que la depresión
se produce cuando el sujeto no es capaz de discriminar la relación entre su
comportamiento y las consecuencias que
le siguen, positivas o negativas. Produciéndose entonces lo que Seligman denominó
indefensión aprendida, que refiere un estado de pasividad cuando se está
expuesto a procesos en el que no existe contingencia entre la conducta y las
consecuencias de la misma.
Por su parte, las Teorías Conductuales de la Depresión,
que se sustentan en hallazgos empíricos de la psicología experimental, sugieren
que la depresión unipolar es un fenómeno aprendido relacionado con
interacciones negativas entre la persona y su entorno; por ejemplo relaciones
sociales negativas.
En psicoanálisis la depresión no constituye propiamente
un concepto. Sin embargo las y los psicoanalistas brindan atención terapéutica
de la depresión desde la técnica psicoanalítica, que otorga un lugar central a
la posibilidad de construir significados (de sentido) desde el ámbito de la
palabra de los sujetos deprimidos. Se han recuperado los aportes de Freud para
tratar las vicisitudes de la existencia humana respecto de la muerte y perdida de
seres amados, así como las luchas inevitables ante el cuerpo propio, sus
cambios, sus dolores, su disolución. Pero también ante la hiperpotencia del
mundo, sus furias y fuerzas destructoras. Sin dejar de reconocer las
condiciones de la vida moderna, cuyas fuerzas ya no piden a los sujetos su
adaptación para la vida, sino para formas de existencia bajo el sello de la
producción ininterrumpida y el consumo más allá de las necesidades. Tenemos
así, un conjunto de afectos sobre los sujetos: tristeza, inhibición,
abatimiento, desgano, crisis, angustia, frustración, aislamiento, dolor, desesperanza,
decepción, desamor, auto-reproches y autocastigos.

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