Las y los adolescentes actuales, es decir, del siglo XXI, son diferentes de las generaciones anteriores. Hoy en día las pantallas (celulares, tabletas, computadoras) forman parte de la vida diaria. Tan así, que ya no es posible una distinción tajante de la vida virtual . Estas pantallas, nos dice el psicoanalista José Ramón Ubieto , ofrecen a las y los adolescentes oportunidades pero también riesgos. Agrega que hay una tendencia a pensar y decir que todos los adolescentes son adictos porque pasan muchas horas frente a las pantallas. Nos recuerda que la palabra adicto significa: sin palabras . Y justo l as y los adolescentes utilizan esas pantallas para comunicarse . Así que, nos dice el psicoanalista, en realidad debemos leer la vida de los adolescentes del siglo XXI con las claves del siglo XXI, y no juzgarlos con criterios pasados. Eso implica entender la relación de las y los adolescentes con las pantallas y en el contexto social actual. Nos dice Ubieto que “Conviene entend...
Hablar de género en nuestro tiempo incomoda, pero también ilumina. Y eso es justamente lo que Marta Lamas –antropóloga y feminista– (2024) nos recuerda: que el género es uno de los aportes más potentes del feminismo contemporáneo , porque nos obliga a mirar de frente las desigualdades que siguen marcando la vida entre mujeres y hombres. El concepto de género no es solo académico, se ha expandido hacia lo político, lo escolar, lo artístico, lo popular. Como dice Lamas, el término “ha logrado permear también los ámbitos oficiales, literarios y populares” (p. 185). Y eso, lejos de trivializarlo, nos da una herramienta crítica para desarmar lo que solemos naturalizar: la diferencia sexual. Después de leer a Marta Lamas, separar sexo de género ya no es opcional. El sexo puede ser biológico, pero el género es “una simbolización que se hace de la diferencia anatómica, […] construida culturalmente e internalizada en el psiquismo” (p. 186). Esa simbolización funciona como un filtro —s...