Hablar de género en nuestro tiempo incomoda, pero también ilumina. Y eso es justamente lo que Marta Lamas –antropóloga y feminista– (2024) nos recuerda: que el género es uno de los aportes más potentes del feminismo contemporáneo , porque nos obliga a mirar de frente las desigualdades que siguen marcando la vida entre mujeres y hombres. El concepto de género no es solo académico, se ha expandido hacia lo político, lo escolar, lo artístico, lo popular. Como dice Lamas, el término “ha logrado permear también los ámbitos oficiales, literarios y populares” (p. 185). Y eso, lejos de trivializarlo, nos da una herramienta crítica para desarmar lo que solemos naturalizar: la diferencia sexual. Después de leer a Marta Lamas, separar sexo de género ya no es opcional. El sexo puede ser biológico, pero el género es “una simbolización que se hace de la diferencia anatómica, […] construida culturalmente e internalizada en el psiquismo” (p. 186). Esa simbolización funciona como un filtro —s...