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Mostrando entradas de enero, 2026

La adolescencia, ¿momento de crisis?

  Hoy día, nos dice el psicoanalista Domenico Cosenza , la idea de adolescencia como momento de crisis estructurante del sujeto aparece cuestionada . Tradicionalmente solía pensarse que las y los adolescentes debían atravesar un quiebre emocional, simbólico y familiar, que marcaba el paso de la infancia a la adultez. Quizá lo que aquí también está en juego es lo que plantea Byung-Chul Han respecto de La desaparición de los rituales . Y con ello, lo que en psicoanálisis se ha planteado como el declive de la ley o la caída de la autoridad simbólica . Ley simbólica que ha sido representada por hombres y mujeres, que de una u otra forma logran transmitir que “no todo es posible”, “que no todo se puede”. Y paradójicamente, en que “algo es posible”, que hay una promesa de acceso al goce, pero no todo. Consenza nos dice que esta crisis estructurante en la adolescencia ya no es tan clara. Ya no sabemos si en las y los adolescente se produce una ruptura suficientemente clara con la in...

¿Cómo es que amamos?, ¿a quién amamos?

  ¿Cómo es que amamos?, ¿a quién amamos?, ¿cómo vivimos el amor? Y, en su caso, ¿cómo hacemos pareja? Estas preguntas, lejos de ser meramente románticas, atraviesan el núcleo mismo de la experiencia subjetiva. Sigmund Freud en 1912 señaló que “todo ser humano, por efecto conjugado de sus disposiciones innatas y de los influjos que recibe en su infancia, adquiere una especificidad determinada para el ejercicio de su vida amorosa, o sea, para las condiciones de amor que establecerá y las pulsiones que satisfará, así como para las metas que habrá de fijarse” . Unos años más tarde, en 1916, el mismo Freud , digamos, profundizo en esta idea al describir las precondiciones individuales para el enamoramiento y el origen del deseo. Ubicó este origen en el vínculo temprano con la madre , entendido como la primera relación íntima, el inicio de la vida sexual y el prototipo de las futuras satisfacciones sexuales y amorosas. Como él mismo señala: “no puedo darles una idea de la importanc...

La química no basta, la depresión es una experiencia humana más compleja.

 Sigue predominando la tendencia a conceptualizar la depresión como un fenómeno estrictamente biológico y químico , como si se tratara únicamente de desbalances de neurotransmisores , alteraciones en circuitos cerebrales o predisposiciones genéticas . Este enfoque conlleva, de manera casi automática, un fuerte énfasis en su tratamiento farmacológico . Sin embargo, se trata de un reduccionismo del fenómeno humano . La depresión , al ser tratada como un mero “ fallo químico”, desconoce o incluso descarta las expresiones del conflicto psíquico : experiencias de pérdida , tensiones sociales o crisis de sentido , que constituyen dimensiones fundamentales de la vida interior . Como señala Darian Leader en La moda negra , la visión bioquímica de la depresión “ha venido a reemplazar al detallado estudio de la variedad de respuestas humanas a la pérdida y la decepción ”. ¿Se ignoran entonces las experiencias subjetivas ? Si bien las neurociencias estudian el cerebro y el sistem...

*La comida no es solo comida.*

  Quiero compartirles algo de lo que nos dice el Dr. Fernando Pérez Galaz sobre la alimentación y la cultura, en particular sobre la comida como símbolo de seguridad y abundancia. La comida no es solo comida. Para muchas familias la abundancia en la mesa es una respuesta directa al pasado , una forma de decirle a la vida: ya no me falta, ya no tengo miedo . Comer de más no siempre nace del placer, sino de la memoria. De ese miedo heredado a que mañana no alcance, a que el pan se acabe, a volver a pasar hambre. La abundancia, entonces, se vuelve una celebración de supervivencia . Los platos rebosantes no son exceso gratuito: son un homenaje a quienes repartieron una hogaza para que todos comieran, a quienes crecieron sin zapatos, a quienes aprendieron que quedarse lleno era sinónimo de estar a salvo. Comer bien, comer mucho, se transforma en justicia, en revancha, en consuelo. La comida se vuelve una promesa cumplida: ahora sí puedo. Pero también hay algo doloroso en esto. Porque...

🧠🥣 Ese personaje de tu infancia… ¿qué te estaba vendiendo en realidad

  Muchos crecimos acompañados de caricaturas entrañables que no solo estaban en la tele, sino también en nuestra mesa. El Dr. Fernando Pérez Galaz , en su libro Cerebro hambriento , pone palabras a algo que a muchos nos resuena: esos personajes animados que parecían amigos de la infancia, cumplían en realidad una función muy concreta. Él recuerda a un tucán simpático que aparecía en su cereal favorito. No era solo un dibujo bonito: había juegos, colores, aventuras. Como escribe el autor, “era entretenimiento disfrazado de compañía, mientras, sin darnos cuenta, consumíamos cucharada tras cucharada de azúcares añadidos”. El problema, nos dice, no era el tucán, sino lo que representaba. Con el tiempo, ya como adulto, ya como padre el Dr. Pérez Galaz refkexiona: hoy no ofrecería a sus hijos muchos de esos productos, y menos creyendo que forman parte de una alimentación balanceada. Y he ahí su punto central: los personajes animados no eran inocentes, eran herramientas de mercadotecnia ...