El concepto
de trauma ha sido central en la teoría y práctica del psicoanálisis desde sus
inicios. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, teorizo sobre el trauma a
lo largo de sus desarrollos teóricos, por tanto dicho concepto atraviesa el edificio
psicoanalítico.
Hay ciertos
momentos de la teorización freudiana sobre el trauma que son mucho más
conocidos que otros. Uno de ellos es la conocida “Teoría Traumática”, donde
Freud plantea que “el abuso sexual y la experiencia pasiva de seducción estarían
en la base del fenómeno histérico” (Gutiérrez-Peláez, 2013: 294). Aquí,
introduce el concepto de "acción diferida" (Nachträglich), que
describe cómo una experiencia traumática puede ser reinterpretada y cobrar
significado en un momento posterior, afectando así la psique del individuo de
manera profunda y duradera.
La “carta
69”, con la frase célebre “Ya no creo más en mi neurótica”, configura un
segundo momento muy conocido sobre el Trauma en Freud. El planteamiento dice
que ya no se trata de seducciones reales sino de fantasías del sujeto. La carta
se considera la evidencia freudiana sobre el abandono de la teoría de la
seducción. Además de que pone de realce la importancia de la realidad psíquica y
lo determinante de las fantasías, con “efectos igualmente traumáticos” (Ibíd.)
En un
tercer momento el planteamiento freudiano establece tres escenas estructurales
y traumáticas: el comercio sexual entre los padres, la seducción por una
persona adulta y la amenaza de castración. Acontecimientos que retornan y
parecen nunca faltar en la vida de los neuróticos, nos dice Freud. Se trata de fantasías
originarias que no están mediadas por la intervención simbólica y que tienen un
impacto profundo en la formación de la psique.
Una
vertiente muy conocida del Trauma en Freud es su formulación económica, donde
lo traumático es aquello que excede la
capacidad del aparato psíquico para manejar la excitación. Se trata, nos dice
Freud, de una vivencia que en un breve lapso de tiempo provoca en el aparato psíquico
un exceso tal que impide su tramitación o finiquitación, resultando en
trastornos duraderos.
Son estos momentos
bastante conocidos de la elaboración del Trauma en Freud, que han sido base
para desarrollos posteriores del trauma psíquico, e incluso para consolidar la
idea de trauma como fenómeno propiamente psíquico. Pero es cierto que hay otras
elaboraciones teóricas que quizá no sean tan conocidas y que valen mucho para
una formulación de la teoría del Trauma en Freud.
Psic. Mauro
Cruz Mtz.
Bibliografía:
Gutiérrez-Peláez, Miguel (2013). “La vigencia de la concepción psicoanalítica del
trauma”, en revista Desde el Jardín de Freud [n.° 13, Enero - Diciembre 2013, Bogotá].

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