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El YO Atormentado y el maltrato infantil.

 "El Yo Atormentado: La Disociación Estructural y el Tratamiento de la Traumatización Crónica" es una obra escrita por Onno van der Hart (psicoterapeuta y psicoanalista holandés), Ellert Nijenhuis  y Kathy Steele (ambos psicoterapeutas que realizan investigación en el campo del trauma).

En el libro, los autores introducen y desarrollan el concepto de disociación estructural, la cual se refiere a una división de la personalidad en diferentes "sistemas de ideas y funciones" que constituyen la personalidad. ​ Esta división ocurre cuando una persona enfrenta eventos traumáticos abrumadores y su eficiencia mental es demasiado baja para integrar completamente la experiencia. ​ Como resultado, la personalidad se fragmenta en partes disociativas, cada una con su propio sentido de identidad y funciones específicas. ​ Estas partes pueden incluir una "parte aparentemente normal de la personalidad" (PAN) que maneja la vida cotidiana y evita los recuerdos traumáticos, y una "parte emocional de la personalidad" (PE) que está fijada a los recuerdos traumáticos y las reacciones emocionales defensivas. ​ La disociación estructural es una respuesta adaptativa a la traumatización crónica y puede llevar al desarrollo de trastornos relacionados con experiencias traumáticas.

Los orígenes traumáticos de la disociación estructural de la personalidad se relacionan con la exposición a eventos extremadamente estresantes y traumáticos. Estos eventos no son traumáticos en sí mismos, sino que lo que puede ser traumático es el efecto que ejercen sobre un individuo. ​ No todas las personas que pasan por eventos estresantes quedan traumatizadas; el grado de traumatización depende de factores objetivos del suceso y características subjetivas del individuo, como su capacidad de integración mental.

Algunos eventos potencialmente traumáticos incluyen experiencias intensas, repentinas, incontrolables, impredecibles y extremadamente negativas, como la violencia interpersonal, el daño físico o la amenaza para la vida. ​ La pérdida de una figura de apego y el abuso de confianza también aumentan el riesgo de traumatización. ​ En el caso de los niños, la violencia acompañada de falta de cariño y el abandono emocional son factores significativos.

La exposición repetida a estresores de primer orden, como el maltrato infantil, tiene efectos perniciosos y puede llevar a la traumatización crónica, incrementando el riesgo de desarrollar trastornos de origen traumático y síntomas graves. ​ La falta de apoyo social también es un factor de riesgo importante, especialmente para los niños, que dependen de los adultos para integrar experiencias difíciles.

Respecto del maltrato infantil, se plante que juega un papel crucial en la traumatización y el desarrollo de la disociación estructural de la personalidad. ​ La exposición repetida a maltrato infantil, que puede incluir violencia, falta de cariño, abandono emocional y abuso de confianza, tiene efectos extremadamente perniciosos sobre las víctimas. ​ Este tipo de traumatización crónica incrementa significativamente el riesgo de desarrollar trastornos de origen traumático y síntomas graves, como el consumo de drogas y el intento de suicidio.

Los autores señalan que el maltrato infantil afecta el desarrollo cerebral y el funcionamiento neuroendocrino, lo que puede llevar a síntomas tanto mentales como físicos. ​ Además, los niños maltratados suelen presentar una serie de factores de riesgo, como la falta de apoyo social, la sensación de amenaza para la vida, reacciones emocionales intensas y disociación peritraumática, que aumentan su vulnerabilidad a la traumatización. ​

 

Psic. Mauro Cruz Mtz.

psimauro.cm@gmail.com

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