Hoy murió René Kaës. Lo conocí,
en el sentido de sus planteamientos teóricos, a través de las y los docentes de
la carrera en Psicología de la UAM Xochimilco, quienes buscaban transmitirnos
las teorizaciones sobre lo grupal y lo vincular, una temática con mucha
presencia en la carrera. Y para algunos de estos docentes, los aportes de Kaës
eran fundamentales. Como quedé intrigado, puesto que se trataba de cómo desde o
con el psicoanálisis se podía pensar y trabajar lo grupal, no tardé en buscar
un poco más de él. Lo encontré en la gran Silvia Radosh Corkidi y en José Perrés. No olvido una
entrevista que justo le hizo José Perrés a Kaës y que se publicó en el número
10 de la revista Tramas. (Algún día les contaré sobre mis lecturas de
José Perrés).
Llegué a Kaës, como muchos, por
la pregunta: ¿qué hace el grupo en la vida psíquica? ¿Cómo pensar lo que no es
únicamente el sujeto del diván, pero tampoco una suma de sujetos? Y sobre todo,
¿qué hace el psicoanálisis cuando se desplaza hacia el espacio de lo
intersubjetivo, de lo compartido, de lo heredado y transmitido? Algo que luego
supe a muchos y muchas psicoanalistas incomoda, pues ven algo así del oro por
el cobre.
Pero a decir verdad hay en Kaës cosas
muy valiosas. Por ejemplo y de manera muy abreviada, en el libro “Transmisión
de la vida psíquica entre generaciones” (1983); en coautoría con H.
Faimberg, M. Enriquez y J.‑J. Baranes; Kaës planteaba que hay una tensión que
atraviesa al psicoanálisis desde Freud: si la fantasía ocupa un lugar central
en la constitución de la neurosis, ¿cómo pensar lo que viene de otros, de
quienes nos precedieron, sin reducirlo a una causalidad histórica ni a una
psique cerrada sobre sí misma? Kaës explora ahí la idea de un sujeto que es, al
mismo tiempo, heredero, servidor y beneficiario de la vida psíquica de otros –ya
luego leería el planteamiento de “yo es otro” – (en este libro la idea de telescopaje
de las generaciones me ha sido fundamental, así como lo transgeneracional en
relación al trauma).
En el libro “El grupo y el
sujeto del grupo” (1993), Kaës
recupera –o quizá plantea– algo que a su decir ya estaba presente en Freud: la
psique como grupo. Y he ahí que el dispositivo grupal permita investigar y tratar estos fenómenos inaccesibles
de otro modo. ¿Qué sucede cuando hay análisis en situación de grupo?, ¿qué
efectos son propiamente analíticos y cuáles son efectos de grupo?, ¿en qué se
distinguen de los efectos del diván? Preguntas que derivan de los planteamientos
de Kaës y que Silvia Radosh Corkidi en mucho
retomó y trabajó. Para Kaës el grupo no es solo un conjunto externo, sino
también una organización intrapsíquica. Hay grupo interno, como entramado de
ligazones, funciones y formaciones inconscientes. Así la grupalidad psíquica no
es proyección ni mera introyección: es una forma de organización de la materia
psíquica. Da para mucho, considero, el planteamiento de Kaës sobre cómo el
sujeto singular se constituye, se transforma o incluso se pierde en los
conjuntos intersubjetivos, y cómo, al mismo tiempo, contribuye a producir la
realidad psíquica del grupo. Se trata del sujeto del grupo, pero también del
sujeto como eslabón de una cadena intersubjetiva.
En “La palabra y el vínculo”
(1994), Kaës plantea el psicoanálisis “en situación de grupo” como un campo
propio –de ahí que incomode tanto a las y los que trabajan solo en el
dispositivo tradicional–, donde el inconsciente se dice varias veces, en
distintos registros y lenguajes. Tenemos entonces que la clínica grupal muestra
un doble registro: el de cada historia singular y el del trabajo psíquico del
grupo como nivel específico. Y he ahí donde encuentro, aunque quizá ya este
dicho en otros textos, la noción de aparato psíquico grupal. Pero además muchos
otros elementos, que me faltan por explorar con más, digamos, profundidad.
Aunque no desconozco la escucha en grupo, tanto por Kaës como por demandas
grupales e institucionales. Aquí también están las funciones fóricas: el porta‑palabra,
el porta‑sueño, el mensajero, figuras que encarnan algo que no pertenece sólo a
uno. Y también un análisis del papel del preconsciente en los grupos, en
tensión constante con las condiciones intersubjetivas del pensar.
En “Las teorías
psicoanalíticas del grupo” (1999), Kaës sitúa la invención psicoanalítica
del grupo en momentos de crisis social y cultural. Lo que yo creo ha pasado con
la misma labor de las y los psi egresados de la UAM Xochimilco (seguramente en
varios espacios más). Porque el grupo funciona como una construcción
metodológica capaz de movilizar procesos psíquicos que no se activan en otros
dispositivos: la interdiscursividad, el frente a frente, la pluralidad.
Y aunque sabía que había mucho
por leer y aprender de Kaës, que había muchos más libros y artículos, comparto
que no fue una línea que lograra sostener de manera más consistente, aunque
cada cierto tiempo vuelvo. De ahí que viera con emoción la aparición de Un
singular plural (2007), que a grandes rasgos plantea que el sujeto del diván
es también un sujeto tejido por vínculos, alianzas inconscientes y espacios
psíquicos comunes. El grupo no es un añadido ni una técnica marginal; es una
vía privilegiada para interrogar la consistencia misma del inconsciente y el
modo en que se produce. Y aunque no es el cierre de la obra de Kaës, si un
punto donde se ha detenido mi exploración, pero queda claro, y es algo que me
vuelve o percibo constantemente, la relevancia de la dimensión grupal y los
vínculos, así como lo social –aunque ahora exploro algo que Lacan dice al
respecto y que parece contradecir, pero ya veremos–, en ese sujeto, que para
muchas y muchos solo es sujeto de diván.
Solo algunos libros de Rene Kaës.
Otros que he visto y no tengo están pendientes. Pero hoy, escribiendo estas líneas,
he descubierto asombrado y emocionado, pero también con la tristeza de la
noticia de su muerte, que hay muchas otras obras que al parecer aun no son
traducidas al español. Han llamado mi atención de inmediato “Le Malêtre”, que
parece ser una reflexión metapsicológica del malestar contemporáneo. O “L'idéologie:
l'idéal, l'idée, l'idole”, que va de un análisis psicoanalítico de la ideología
y sus efectos subjetivos.
Así que la labor sobre las auténticas
propuestas de René Kaës no está concluidas. Quizá sea el lugar recurrente decir
que aunque hoy murió, su obra queda. Una obra que ya tiene efectos en quienes
exploramos otras escuelas psicoanalíticas y otras maneras de pensar con los planteamientos
psicoanalíticos. A quienes nos interesa lo grupal, lo vincular, lo social. Un
grande ha partido.
Psic. Mauro Cruz Mtz.
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